Un ‘western’ en el espacio, no aquella cosa que
hizo el gran Eastwood, de ‘Space Cowboys’, sino uno de verdad.
Una ópera-espacial épica, en la que un ‘Ranger’ (Matthew McConaughey), lleva las riendas de una diligencia destinada a descubrir
el nuevo mundo, un tejano que silba las eses con una cadencia muy melódica y
que Nolan –creo que deliberadamente, llamó Cooper, como Gary- y como este,
también termina cabalgando solo ante el peligro.
Los inmensos planos generales de cualquier zona de
la basta meseta americana, son sustituidos por el silencioso espacio, para
protegerte del sol, hay escafandras en vez del ala del sombrero, y aquí las
sillas de montar están sometidas a una gravedad distinta, pero los códigos son
los mismos, estos centauros interestelares, encuentran un agujero de gusano que
conecta con otra galaxia en la que las olas parecen cordilleras y las nubes se
congelan.
