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lunes, 1 de febrero de 2016

Pa’luego VII: “De Ratones y Hombres”. Cuando la peli es tan buena como el libro.



Para mucha gente que tiene el hábito de leer (tal vez “mucha gente” sea una hipérbole cuando se aplica la expresión a los hábitos lectores españoles), es siempre una ruleta el ir a ver una película basada en un libro. Si el libro se ha leído antes, se pasa uno la peli buscando similitudes, diferencias y comparaciones entre lo imaginado y lo visto. Si es al revés y viene la peli antes que el libro, inevitablemente el cerebro recurrirá a las imágenes que recuerda, limitando de algún modo la experiencia imaginativa que es el deleite de todo lector que se precie. Sin entrar en las similitudes y diferencias entre una historia escrita y una filmada, y cómo las experimentamos, lo más habitual es que en la comparación salga ganando la experiencia literaria frente a la peli. Digo que es lo normal, no siempre. También ocurre que algunas veces la experiencia es simplemente distinta: es una buena peli, y es un buen libro, independientemente de que uno se base en el otro, las similitudes y diferencias en la historia o la calidad técnica. Lo que me da una idea: tal vez un día debería escribir un post sobre pelis que, en mi humilde opinión, están a la altura de los libros…. O simplemente escribir un post estaría bien de cuando en cuando.


Bueno, al turrón, dejémonos de pedanterías. Vengo a hablaros de De Ratones y Hombres, una película y una novela que me han encantado, cada una por su lado. Es más, es extraño decirlo pero no recuerdo si leí antes el libro o vi la peli, pues llevaba un tiempo detrás de ambas. Pero lo que sí que recuerdo es que ambos me entusiasmaron.


viernes, 31 de enero de 2014

PA'LUEGO VI: SMALL APARTMENTS


Grüezi! Wie es geht? Aquí estamos, empezando 2014 tan perdidos como terminamos 2013, pero con diamantes en bruto por sacar a la luz. Uno de ellos lo descubrí a principios de otoño de la mano de mi padre, y hoy me animo a compartirlo. Se trata de Small Apartments, una de perfil bajo y un tanto estrambótica, pero deliciosa en muchos aspectos. Supongo que si alguno ha llegado a ver un poster o un trailer, no se habrá sentido impulsado a verla como un loco, y la traducción del título al español no ayuda una mierda, la verdad, pues desembarcó en nuestra sufrida Iberia con el patético título de "Mi vecino, el asesino", un título digno de las pelis de baja estofa de A3 después de comer; o síntoma de que alguien durante el proceso de traducción estaba tan disgustado con lo que ocurría que decidió sabotearlo de una forma sencilla y tajante, desde el bautizo de la criatura. Pero no os dejéis engañar por la falta de imaginación de un asistente de ayudante del traductor mileurista amargado, ni por lo cutre y casposo de los tráilers y carteles: estamos ante una obra de enorme sensibilidad, exquisita dirección, interesante montaje, reparto de lujo e intenso guión. Una película que merece muchísimo más de lo que ha recibido, y que os recomiendo que veáis, desoyendo las tibias críticas que ha recibido.




GAMBERRA

La película cuenta la historia de Franklin Franklin, un hombre con patentes problemas psiquiátricos y de adaptación social, que vive solo después de que su hermano fuera encerrado en un psiquiátrico, obsesionado con Suiza y las enseñanzas de su hermano el listo que le manda en cintas de casete desde el loquero junto con recortes de uñas de los pies. Los primeros minutos de película te muestran la vida de Franklin Franklin en su cochambroso apartamento de alquiler, con unos hábitos higiénicos cuestionables, rodeado por vecinos tan, en apariencia, repugnantes y extraños como él. Estos vecinos y sus vidas son historias que se cruzan con la de Franklin Franklin y entre ellas van formando un entramado de vida cruda y anodina socarrada por el sol del medio oeste y dos puntos por debajo de la mediocridad. Por supuesto, para minimizar espoilers de esos (reventar la película que decíamos antes de creer que no hablar bien ni inglés ni español pero hacer ruido en los dos era molón) no daré detalles de la trama, pero hay de todo, mezclado de una manera maravillosa, que rebosa imaginación y colores a borbotones mientras te mantiene en el ambiente deprimente y sórdido de los apartamentos y la angustia vital de los personajes. Perros abandonados, sexo, pelucas, drogas, investigación de incendios, un asesinato, manicomios, bolos, libros de autoayuda... Todo ello se mezcla de magistralmente, bajo un juego de luces muy original, de esos luminoso y apagado al tiempo, con aire VHS, como una tarta de cartón glaseada con un caramelo para chuparse los dedos. Es un tratado sobre la soledad, sobre lo rara que se vuelve la gente soñando con ser normal o lo normal que llega a volverse el ser un bicho raro. En serio, poesía en pantalla, pero desde luego nada al estilo joligud: no os daréis cuenta de todo lo que hay ahí metido hasta que acabéis la peli, y al principio puede dar hasta yuyu. Hacía mucho que una película no me removía así sentimientos; es su crudeza, su falta de de obsesión por la emotividad y un tratamiento un tanto aséptico-descriptivo al principio, lo que te hace empatizar profundamente con casi todos los personajes y te dejará con ganas de hablar sobre ella. Consejo extra, vedla con alguien que tenga un poco de cerebro y otro poco de estómago, porque da para hablar mucho pero cuesta empezarla, y vedla con el corazón, más que con ojo de crítico de cine.




TIERNA

¿Qué hace que esta película en apariencia tan humilde sea para mí de los peliculones de 2012? Pues después de estudiarme bien los entresijos, creo que he dado con algunas claves. Lo primero, es una producción australiano-estadounidense de corte un poco indie, y eso, cuando no cae en la autocomplacencia es buena cosa, porque bien llevado no es una película que intenta satisfacer a todo el mundo y dejando a todos a medias (o como oí una vez por ahí, un culo para muchas p****s) como hacen ahora casi todas las grandes producciones. Otro punto importante es que está basada en un libro de igual nombre (aún no le he echado el guante, pero caerá); pero resulta que el guionista, Chris Millis), es el mismo autor del libro, y además participó activamente en la producción y dirección, lo que creo que fue determinante para lograr que se transmitan tan bien unos sentimientos y emociones tan reales en un contexto tan irreal.




SÓRDIDA

El director es Jonas Åkerlund, un prolífico director de cortos, documentales y videos musicales. Que los productores le dieran manga ancha y mucho tiempo para hacer la película sin duda ha dado sus frutos. Entre sus trabajos previos encontramos vídeos de Madonna, Metallica, Blink 182, U2, Moby... Aunque también ha hecho algo de cine y televisión (Horsemen, Place...) de donde se trajo al protagonista, el británico Matt Lucas, de peculiar aspecto y asiduo secundario en cine americano y británico. Sin duda es la interpretación de Lucas la más conmovedora y la que mantiene unidos todos los retazos que conforman esta película, capaz de pasar de transmitir pena a repugnancia o simpatía en segundos, en incluso todas a la vez. El resto del reparto es de lujo, y la verdad es que las interpretaciones son todas muy buenas, con su punto de patetismo real envuelto en esperpento colorido: Johnny Knoxville como jevorro drogata sabio, el veterano James Caan como abuelo solitario y gruñón, Billy Crystal como investigador de incendios con la vida destrozada, Peter Stormare como casero cabrón, Dolph Lundgren de repelente presentador de teletienda, Juno Temple como vecina adolescente rebelde y James Marsden como hermano pirado del no menos cuerdo Franklin Franklin. Otras caras familiares, ya para que los más cinéfilos/seriéfilos se luzcan, incluyen a DJ Qualls, Rebel Wilson, Saffron Burrows o Ned Bellamy. Es un reparto no muy grande y coral, de gran calidad, y que suple con la enorme presencia en pantalla las partes más flojas de dirección o guión. 



EXTRAÑA

En el lado negativo, pues que hay partes más flojas que otras, y algunas interacciones son un poco forzadas ante la excesiva coralidad del asunto (cosas de adaptar novelas). Lo cutre, aunque le pega, hay veces que rebosa un poco de más. Y entre las presentaciones y lo extraño de las primeras escenas, cuesta meterse, aunque te costará mucho más quitarte lo que se te haya metido al acabar la película. No está destinada a la épica del cine, sin duda, pero sí a dar que hablar.



REFRRESCANTE

Esta peli es un cóctel de sensaciones contrapuestas a toda tralla, una historia de gran humanidad de la mano de personajes apenas humanos, una exhibición de imaginación y estética notable y un soplo de aire fresco al lado de un estilo cada vez más homogéneo de hacer cine. Sabe como hacer que te rías y que llores, y que conectes con personajes con los que no te creías capaz de empatizar hace unos minutos, y tiene una cantidad y calidad de mensajes subyacentes que pondrá las neuronas a trabajar bien pero sin herniarlas. Vamos, ¡que no os lo dejéis Pa´luego!

lunes, 4 de noviembre de 2013

Jobs y Apple: cuando la publicidad se convierte en propaganda (Y pa´luego inflitrado sorpresa)


¡Hola a todos! Hoy quiero hablaros de una peli que fui a ver al cine hace ya casi dos meses, y que me causó un profundo cabreo, pero que por alguna razón que intuyo la gente ha acogido con los brazos abiertos. En efecto: Jobs.

Supongo que todos sabéis de qué va: la vida de Steve Jobs, ese tipo que fundó una compañía, que casi se hunde y que luego reflotó. Bueno, al menos creéis que sabéis de qué va, porque esa película no te muestra la vida de Steve Jobs, sino una versión de propaganda de cómo la gente cree que es Steve Jobs. Yo soy un fanático de la historia, y cuando una peli o un libro me llaman la atención, para bien o para mal, me monto una buena investigación sobre el tema. Aquí voy a exponeros los resultados de mi investigación y su comparación con la versión oficial del régimen que nos han colado en el cine.

Música de fanfarria, manzanita mordida y disfrutemos de la edificante historia que viene a continuación. Nuestro bienamado y ejemplar líder...

En efecto, es una versión oficial del régimen. No es broma, lo digo con toda la seriedad del mundo. No sólo sales con una inexplicable necesidad de comprar productos Apple, la cosa va más allá de un anuncio de dos horas de la marca. Es un burdo acto de propaganda que, de haber sido en blanco y negro en España hace unos años, iría sobre un gallego enano y cabroncete y se llamaría NODO. Joshua Michael Stern, director de semejante deshonra al cine y de tres o cuatro pelis más de medio pelo, debe estar en su casa esperando la llamada del Ministerio de la Verdad Revolucionaria de Corea del Norte para hacer un documental sobre la asombrosa e inspiradora vida del difunto Kim Jong-Il, pues es el siguiente paso lógico en su carrera.

Cartel de Kim: La Película, que está haciendo furor en Pyongyang y siguiente paso lógico en la carrera del director.

Steve Jobs es una figura a la que nunca he tenido un cariño particular, lo admito. pero bien es verdad que le reconozco una serie de virtudes y un genio fuera de lo común. Ahora, lo que ya sí que no trago, y que es precisamente lo que ensalza esta película, es la versión e imagen publicitaria en que Apple convirtió a este hombre ya antes de su fallecimiento. Imagen a la que él se prestó muy alegremente, por cierto. Un truco publicitario, si no fuera porque han pretendido ir más allá y abanderar una serie de valores que van mucho más allá de vender ordenadores y reproductores de música, cuando todo es una patochada. Y la gente traga.


Aquí viene la parte pedante: Los orígenes de la publicidad y comunicación de masas moderna, aunque muchos estudiantes de "marketing" (en español es imagen de ventas, señores) lo ignoran, está en Joseph Goebbles. ¿Quién era este tipo? Pues, como diría Goyo Jiménez... Para los de la LOGSE: Goebbles era el inventor de la propaganda moderna, un nazi, el relaciones públicas de Hitler (otro bajito contemporáneo de Franco con mala leche). Goebbles, junto con su contraparte soviético menos conocito pero igual de detestable, Ilia Ehrenburg, sentaron las bases de la publicidad moderna, aunque poca gente hoy día lo admitirá. Es curioso, pero cuando hay dinero de por medio la gente se olvida de sus valores y de su madre, y así el mundo de la publicidad adoptó las técnicas de estos tipos y las desarrolló ad infinitum cuando en medicina, por ejemplo, los experimentos nazis se desterraron y relegaron al olvido, muy cuerdamente por otra parte. Para mí, hay una línea muy clara entre publicidad (convencer a alguien de las bondades de un producto por su utilidad y calidad) y la propaganda (hacer a alguien asumir una serie de valores e ideas). La propaganda, tradicionalmente, se asocia a ideologías y religiones (en forma de proselitismo) y tiene connotaciones más bien negativas. Sin embargo, cuando el marketing llega a esos niveles a la gente parece que se la suda, no existe la connotación negativa, porque vender está bien. Al fin y al cabo, la única libertad que nos van a acabar respetando a este paso es la de comprar, y el más poderoso voto que tenemos por desgracia es nuestro consumo. Obviamente es más sutil y leve el marketing que la propaganda política, y las comparaciones que me he permitido son caricaturas y sarcasmos, pero aun así la invasión es patente y tiene un efecto venenoso en la gente. tan venenoso como para hacerles pagar por ir a ver esta peli y salir diciendo que es buena cuando es un anuncio de dos horas con más trolas que un debate parlamentario.


Aplicado a Apple el caso es muy sangrante, porque tenemos todos los elementos de una propaganda política de las chungas dedicados sólo a vender cacharritos Apple. Una imagen sólida, un público definido, un líder ejemplar con cualidades casi místicas e imagen bondadosa pero firme, una estética, una forma de vestir identificable, un "enemigo"... Vamos, que mucho gilipollas compra Apple porque cree que así lucha contra las grandes corporaciones monopolísticas de la informática mientras que alimenta a otra gran empresa con las mismas prácticas y truquitos para engañar al comprador, o peores. ¿O los que tenéis Apple no estáis mordiéndoos las uñas para que no se os joda nada porque no hay manera de arreglarlo que no sea pasando por Apple? Muchos diréis: pues todas las empresas hacen eso, Microsoft tenía el mercado por los huevos... Y yo diré, sí amigos míos, yo aquí no defiendo a Microsoft. No me meto en las estúpidas falsas dicotomías a las que tan aficionados somos en España. Esto no es Microsoft vs Apple. Pocas grandes empresas me caen bien, y Microsoft han sido unos piratas con aspiraciones monopolistas y ladrones industriales... Tanto como lo es y ha sido Apple. Luego me explayo más en esto. Lo que me jode de Apple es ese salto que da de la fidelización del cliente al culto. Microsoft nunca montó tamaña adoración al líder con Bill Gates. No hay una forma de ser asociada a una manera de ver el mundo, un intento de moldear la sociedad. Mientras que Apple sí pretende eso, al tiempo que te convence de que en realidad estás siendo más libre y alternativo. Sólo por eso, porque me toman por gilipollas, escribo esto. Sus productos tienen algo más de calidad (tal vez) y un diseño innegablemente superior en estética, pero más allá de eso no hay diferencias abismales entre un teléfono aifon o de otra marca, o entre un portátil mac o de otro fabricante (salvo la asistencia técnica, pues si se jode el mac, tienes que pasar por caja de Apple mientras que si se te jode otro te lo arregla tu primo informático por veinte pavos, pero eso se llama "fidelización de cliente" y no "ser un chorizo retorcido").


Aquí una buena alegoría del tongo que supone Apple y su lucha contra los monopolios... que no sean Apple.

Bueno, volviendo a la película y pasada la pataleta ideológica; como digo es una oda mitológica a la figura de Jobs, en la que se reducen y excusan los defectos de Jobs (pues en la era de la información no pueden esconderse) mientras que sus virtudes se ensalzan. me propongo desmontar algunas de ellas. ¿Que deja preñada a su novia y la abandona? No te preocupes, ponemos una pequeña escenita en la que llora porque es adoptado y sus padres le abandonaron y así justificamos  sus miedos internos. ¿Que Bill Gates le roba la idea del superordenador que le iba a dar el monopolio que al final se llevó otro? Perdona si no lloro, pero podrías poner también las escenas de cabreo de todos los competidores a los que Jobs robó tecnología sobre la cual fundó su empresa (el ratón, el teclado, interfaz gráfico...)

Si tan mal no se llevan cuando no se están peleando por lo que te van a sajar con el próximo juguete que no necesitas.

Y es que en la película Jobs es un genio dirigido única y exclusivamente por su arrolladora personalidad e inquebrantable voluntad. Pues la verdad es que Jobs debe mucho a mucha gente, y la película se ocupa mucho de taparlo. Su padre no sólo era un vejete enrollado que le dejaba el garaje: fue el que inculcó en él la manía por el detalle que tan crucial fue para el desarrollo del estilo Apple, pues era ebanista aficionado. Sus amigos no sólo le ayudaron poniendo tornillitos a los primeros ordenadores, sino que eran los que le acogían en casa y le daban de comer de cuando en cuando mientras iba a la universidad, y los que de verdad sabían qué era un ordenador, pues lo de Jobs era el postureo. Y desde luego, cómo los va dejando de lado fue un proceso mucho más violento y cruel de lo que te pinta en la peli. La partida de Wozniak en concreto fue más Jobs echándole a patadas porque no estaban de acuerdo, aunque más tarde se reconciliaran. En palabras del propio Wozniak, Jobs de ingeniería o programar no tenía ni flores, él era el relaciones públicas. Pero el muy listo se subió a hombros del trabajo de todos sus colegas y montó una gran empresa de éxito, a hombros de la cual se subió después apropiándose del éxito de la misma hasta el punto de identificarse con ella. Y así sucesivamente. Es curioso otro detalle, pero en la película dedican más tiempo a cómo enmienda esos problemas que a cómo suceden, minimizando, disfrazando o ignorando su responsabilidad mientras que se deja patente que en al final escogió lo bueno. Y algunas cosas enmendó: reconoció a su hija y se reconcilió con sus amigos. Pero bueno, reconoció a la nena cuando ya era mayor y no iba ya a dar guerra a papá y a su empresa, y él además estaba apartado de Apple por aquellos años. Y si al final se reconcilió con sus amigos es mucho más cosa de ellos, que sabían lo intratable que era él y le pasaron por alto el robo y el abandono. Suerte que tuvo amigos así.


 Así que el ejemplo de liderazgo, carisma y genio que la propaganda Apple, con esta película como buque insignia, tiene un lado oscuro que no conviene que se vea cuando quieres tener un mesías que te ayude a vender tus juguetitos. Steve Jobs era un líder, un genio, era un buen orador, tenía una fuerte personalidad, una visión de negocios muy aguda, una inquebrantable fuerza de voluntad, una imaginación explosiva, un talento para convertir cosas pequeñas en enormes y una sed de éxito insaciable. Llega a llevar traje y es el típico tiburón corporativo que odias, pero como lleva un jersey de cuello, vaqueros, y te habla en otros términos, es un líder y un ejemplo. ¿Tan simples somos que nos lo creemos? Flipo viendo la cantidad de fotos en blanco y negro con citas de Steve Jobs que ves por internet. Pero en lo personal era una persona sumamente egoísta, competitiva hasta lo insano, con una total falta de empatía y autocrítica, cruel... vamos, el perfecto triunfador en este mundo corporativista en que vivimos. Reconozco su indudable genio, pero disculpad si no quiero considerar a semejante individuo como ejemplo de nada para mi vida.


Por una foto en blanco y negro, una chorrada obvia y seguro que algún crédulo en alguna parte del mundo se inspira un minuto al menos. La frase de Jobs es real, y manda cojones que se cite como perla de sabiduría. La de Gandhi quizá no sea tan precisa históricamente, pero el consejo es más útil. 


Ya técnicamente, para los cinéfilos y curiosos, la peli es insulsa. La actuación de Ashton Kutcher está bien, pero sin más: no me creo que Jobs se moviera y expresara en todo momento como si estuviera dando una conferencia, pero debe ser lo que se estudió Kutcher para meterse en el papel. Eso sí, gran caracterización. Los cabreos son siempre iguales: ponerse a chillar hasta que casi llora y mirar fijamente, en una interpretación que parece más ensayada que natural. El ritmo es flojo, se abusa de los primeros planos y la música es casi toda igual (profunda, y con un toque tierno, mucha cuerda y acústica, para que empatices con el líder... digo el personaje). Los secundarios sí hacen algunos un buen papel, mención especial para un favorito mío, J K Simmons, así como para Josh Gad y Lukas Haas que hacen de dos de los colegas de Jobs. Vamos, que os la ahorréis o la bajéis de internet si os pica mucho la curiosidad.


Como última nota, una recomendación, un pa´luego infiltrado, que es una peli que vi hace ya años. Si habéis llegado hasta aquí, es vuestro premio. Como peli es normalilla, pero si queréis saber DE VERDAD lo que fueron los inicios de Apple y Microsoft y no os tragáis la bazofia tendenciosa que acabo de destripar, ni queréis poneros a investigar por vosotros mismos, os recomiendo:


PA´LUEGO SORPRESA: PIRATAS DE SILICON VALLEY



Es una peli de bajo perfil y presupuesto medio, filmada en 1990. El director es el guionista de Top Secret, Martyn Burke, y aunque tiene muchos actores que han seguido de secundarios o dobladores por la vida, la cara famosa es la de Noah Wyle, que precisamente hace de Steve Jobs cuando aún estaba vivo y no ascendido a los cielos y entronizado. Obviamente, la película no narra la resurrección de Apple, y se centra en los tiempos en los que cada adolescente gafudo de California tenía una planta de montaje de ordenadores en su garaje hasta que se asientan las grandes empresas de informática de esa hornada. La verdad es hasta divertido ver cómo se putean, se roban, se insultan y se ponen zancadillas unos a otros. Es una peli sin prejuicios, muy narrativa, sin buenos ni malos, breve, ilustrativa y bastante amena. Como curiosidad: sale el hermano mayor de Paul Giamatti, Marcus. Os aportará mucho más sobre la vida de Jobs y ese mundillo y no saldréis con ganas de comprar un móvil nuevo cada 5 meses.

Muchas gracias por leer. Espero que este análisis levante ampollas y haya debate. ¡Un abrazote!

jueves, 26 de septiembre de 2013

PA'LUEGO V: THE DEVIL'S DOUBLE


¡Hola a todos! ¿Qué tal? Me gustaría empezar con un “como decíamos ayer…” pero creo que es un canteo después de casi dos años fuera de circulación. Durante este tiempo que he permanecido como célula durmiente he podido ver unas cuantas películas de todo pelaje, buenas, malas y regulares. Algunas dignas de Pa´luegos, que me he visto y revisto pensando en qué se podría escribir de ella y luego, no escribiendo nada. Pero aquí estoy de nuevo, y este es mi primer (o quinto, como el rey Carlos) Pa´luego. El Doble del Diablo.

Es una peli dura. Qué digo, es una peli jodidamente jodida. Os lo aviso de antemano: deja mal cuerpo desde el principio. No es de terror ni se ve mucha sangre… Bueno, se ve bastante, pero no es Hostel, a ver si me entendéis.  Pero es muy chunga. Lo más duro de todo es pensar que todo eso pasó, y muchas más cosas que no salen en la película. Me dejó tan impactado que me preocupé de investigar un poco por mi cuenta, y en efecto, todas las cosas que se ven en la peli pasaron, salvo quizá algunas peripecias del protagonista que son cosa del guión. Pero bueno, me dejo de rodeos y voy al turrón. Os lo pongo plan cuento para azucararos la cosa, que como me ponga plan profesor me echáis a pedradas.

Había una vez un lejano país llamado Iraq, gobernado por un hombre con bigote, boina y fuertes tendencias autoritarias, expansionistas y militaristas. Este hombre tenía dos hijos (bueno, dos hijos oficiales) a los que cuidaba y trataba muy bien. Les daba todos los caprichos que le pedían y la mejor educación, pues Saddam quería que sus chicos heredaran el país que se había montado, porque, bueno, eso de la democracia es para perdedores.  Estos hijos se llamaban Uday y Qusay. Qusay era un tipo canijo, muy listo, con carilla de ratón, gafas, pinta de bibliotecario y discreto. El perfecto heredero para el régimen criminal de papá. Uday era un psicópata drogadicto y asesino, pederasta, pervertido sexual, sin señal de aprecio a la vida humana, inestable,  agresivo, ególatra y el favorito de mamá. ¿Adivináis de quién va la peli?

Saddam es el de la boina, el canijo es Quday y el alto es el monstruo psicópata de Uday.

En efecto: Uday. Uday era un hombre muy ocupado: ir de fiesta por la noche hasta las cartolas de coca y secuestrar niñas para violarlas ocupaba tanto tiempo de su vida y le dejaba tan cansado que no podía atender a todas sus aburridas funciones oficiales dando discursos y recibiendo embajadores. Además, incomprensiblemente, su pueblo a veces no le amaba tanto como debería, y algunos locos querían acabar con él. Entonces, tuvo una gran idea, con la que empieza nuestra película: ¡Un doble! Así ese pobre pardillo recibirá las balas e irá a las aburridas audiencias mientras Uday sigue livin’lavidaloca, que era en el fondo su humilde vocación. Nuestra película va del pobre pimpollo que se “ofrece” a ser su doble a cambio de tan generosa recompensa como que no secuestren, torturen, violen y maten a su familia. La película, en esencia, es cómo este hombre, llamado Latif Yahia, por su accidental parecido con Uday y con un par de retoques de un cirujano plástico de Alemania del Este, acaba siendo prisionero en una jaula de oro en la que tiene acceso a todos los bienes materiales que uno pueda imaginar (Uday tenía todos los petrodólares que quisiera para Rolex, Ferraris, fiestas y putas) a cambio de ser mudo testigo de la inhumana demencia de su “padrino” y “hermano”. La repugnancia, el morbo, la tensión psicológica y la angustia que padece Latif contemplando primero, y más tarde siendo encubridor y partícipe de los crímenes del que se supone que va a heredar su país es lo que hace esta peli. No os cuento más, creo que una página entera de introducción a la trama basta.

Es muy probable que de haber nacido en Nueva York, Uday fuera este tipo.

El ritmo de la película es muy bueno, de esas que se te pasan voladas. La dirección y guión son muy sólidas y han dado lugar a una película que sin duda funciona, y que es capaz perfectamente de generar una tensión psicológica digna de una peli de miedo. En cierto modo, es como si Jason o Mike Miers fueran hijos de dictadores árabes. Y no es broma, esa gente existe, pero se pasea con armas forradas de oro y ferraris, y no caretas de hockey y motosierras.  Creo que era lo que el director quería decirnos. Las salvajadas del amigo Uday son todas ciertas y comprobadas por varios testigos, pero no así la historia de Latif, sobre la que hay dudas. Aun así es irrelevante, pues me parece simplemente un excelente hilo conductor y una gran perspectiva para darle al espectador esa sensación de desagrado extremo, impotencia y morbosa fascinación desde el minuto uno. El final está un poco deshilachado, es cierto, pero no desmerece al conjunto de la película y no es chapucero en absoluto.

El director es Lee Tamahori, que ya dirigió “Next” y “007: Die Another Day” que aunque no son obras maestras le ponen a cierto nivel en el mundo de la dirección. Pero es Dominic Cooper en su papel doble de Latif y Uday el que creo que consigue que la magia (negra, pero magia) de la película salga a relucir. Cómo puede representar a dos personajes tan distintos con dinámicas tan complejas entre ellos en la misma escena es lo que convierte The Devil’s Double en una experiencia de esas que te hacen dejar marcas de uñas en los brazos del sillón.

¿Y cómo acaba nuestro cuento? Pues salió en las noticias. El bonito país de Iraq es ahora un enorme campo de tiro muy parecido a Mad Max pero con camellos en vez de cerdos, cortesía del Tío Sam, que entro allí allá por 2003 y se dejó la puerta abierta al pasar. A Uday y Qusay los sacaron los yankis por las malas de un edificio donde se encontraban atrincherados ese mismo año. Cuando digo por las malas no es de la oreja, sino con helicópteros de combate, fuerzas especiales, y más pólvora que en las Fallas de Valencia. Tuvieron que hacerles moldes dentales para comprobar que eran ellos. A Saddam lo dejaron colgado justo antes de la cena de Año Nuevo de 2006. E Iraq sigue sin ser la capital del turismo familiar mundial para los próximos dos o tres años al menos.

A un lado Iraq real, y a otro un escenario de Mad Max. Cortesía del Ministerio Iraquí de Turismo y Rescate de Rehenes.


Así que ya sabéis: un thriller psicológico de primer orden, una actuación magistral de Dominic Cooper, la oportunidad de conocer un poco el Iraq de Saddam con sus luces y sus sombras, y una historia que engancha y repele a la vez todo en uno. En cuanto veáis que tenéis el cuerpo para algo así, ¡no se os ocurra dejarlo pa’luego!

domingo, 29 de enero de 2012

Pa'luego IV: Thank You For Smoking

¡Hola a todos de nuevo! Parece que esto repunta, y desde el frío exilio de la Pérfida Albión querría aportar mi parte a esta nueva temporada de El Arte Muere. Lo primero, un abrazo a Xisco y Liam, que sepáis chicos que me acuerdo de vosotros y me ha hecho mucha ilusión ver que esto revive. Y ahora, al tajo. La peli de hoy es...


Thank You For Smoking (2005): es una película que no os va a dejar indiferentes, de copazo y buen colega al lado. No muy larga y artísticamente satisfactoria, lo que hará que recordéis esta película es su guión, la historia que nos cuentan. Se trata de Nick Nailor, un tipo de éxito con una labia como para vender una nevera a un esquimal, que se dedica ni más ni menos que a representar y defender a las grandes compañías tabacaleras del acoso mediático y popular que sufren. Paralelamente, este "Mefistófeles yupi"(sic) pugna por su vida como cualquier mortal haría: hipoteca, hijo, reuniones con amigotes, divorcio, comisiones de investigación del Senado de EEUU, amenazas de muerte, sobornos, codearse con peces gordos de la industria, salir en la tele... Bueno, vale, hasta lo del divorcio todo va bien. El caso es que el tipo lo hace tan bien que a mí me ha dado más ganas de fumar esta película que ver a mis padres fumar desde que tengo uso de razón. Ni siquiera niega que lo que vende es veneno. No lo necesita. Te lleva de calle con unas líneas muy bien escritas por las que habría que dar un premio gordo y dorado a los guionistas.


En un notable trabajo de dirección y guión, logran hacerte odiar, despreciar, amar, animar, comprender y empatizar con el señor Naylor, todo a la vez. Te resistes a decirte la verdad, que es un hijoputa con pintas. ¿O es simplemente un amoral? ¿O alguien que aprovecha sus virtudes para ganarse el pan en un sistema económico en el que la moral se escribe con $ de dólar? No queda del todo claro, al menos a mí, lo que este tipo piensa. Pero se lo pasa muy bien a costa de todo el mundo. Interesantísima por cierto la relación con su hijo, muy lograda. Enternecedora y espeluznante al tiempo. Y las reuniones con sus amigotes, también representantes de lobbies honorabilísimos como armas y alcohol son de un cinismo que deslumbra. O no, eso es lo magnífico de de este film. La crítica social está servida, y me parece que va mucho más allá del ya podrido "malignascorporacionesfasciocapitalistas" con el que tanto nos dio la brasa Moore. (Por cierto señor Moore: cuando uno falsea los datos, deja de llamarse documental. Sólo para que conste. Ya sabemos que las armas son malas, no hay que mentir para que la gente se lo tome más en serio). Volviendo a nuestra peli, lo que te da qué pensar no es sólo lo que hacen las grandes corporaciones para ganar dinero (si no fuera verdad, serían de un humor negro exquisito), sino el hecho de confundir lo que se quiere y lo que se hace con lo que se es. La cultura del éxito, el llegar lejos en la vida y aprovechar tus talentos. El discurso moralizante cuando Naylor descubre el sentido de su vida es para pasarlo tres veces seguidas. También la hipocresía generalizada en cuanto a determinados temas estigmatizados y otros que no lo son, y las razones; en la película se muestra cómo usando los mismos razonamientos se puede defender o atacar todo. Cómo la lógica debe estar seguida por la moral, y cómo la moral no puede apoyarse en la lógica. Bonito dilema para los que tengáis inquietudes intelectuales altas. Para los que no, quedaos con la hipocresía social y las conversaciones agudas, que dan para hablar horas ellas solitas.

- ¡Soy tan bueno que hasta tu cáncer me ayuda a vender pitis, chavalote!

Respecto a los detalles técnicos, las credenciales son impresionantes. El protagonista es Aaron Eckhart, que dando cera a diestro y siniestro con su cara de espontáneo y alegre peatón en una soleada mañana de domingo lo clava. Dosis justa de madurez, jovialidad, seriedad y sorna de la que escuece. "El mundo me odia, el mundo me la sopla, cogedme si podéis" dice su cándida sonrisa mientras humilla a todo el que se pone en su camino. La actuación es muy buena, y puedes ver en su cara cómo transcurren sus pensamientos mientras discute, casi invitándote a adivinar por dónde va a salir la siguiente mordaz estocada. La dirección, pues de pata negra también. Ni más ni menos que Jason Reitman, director de Juno y Up in the Air. De esos tipos que hace poco pero que está bien hecho. Desde mi profana y poco informada opinión, Juno es de las películas más de los últimos años, y el mimo que Reitman pone en cada detalle es ya marca de la casa. Ternura cruda, sentida, sin una gota de ñoñería, abrazando a la realidad con uñas y dientes. De esto hay mucho más en Juno, pero se ven pinceladas en Gracias por Fumar que suben enteros el nivel. Y es que el talento le viene de familia; su padre fue el creador de los míticos Cazafantasmas, ahí es nada.

- En efecto, eso que hueles es azufre. Y ahora me llevaré tu alma. ¿Cómo? ¿Que dónde están los cuernos y el tridente? Pardillo...


De secundarios tenemos en primer lugar a Robert Duvall, como venerable magnate tabacalero, de esos señores sureños de traje de lino blanco y maneras educadas y campechanas al tiempo. J. K. Simmons, padre de Juno en la homónima y por lo visto amiguete del director, con una cara que comunica tanto como si hablara aparte de su dueño, y con la que si no te reíste en Quemar Después de Leer es porque ese mismo día atropellaron a tu gato o algo así. Katie Holmes le da el puntito sexy de femme fatale a una periodista que en su afán por tumbar a Naylor no se da cuenta de que actúa igual que su supuesta víctima. Sam Elliot en su ya emblemática imagen de cowboy deslumbra en sus 10 minutos. William H. Macy, cuyo nombre quizá no suene pero en cuanto veáis su careto instantáneamente recordarés a este popular secundario, es un senador cruzado contra el tabaco y némesis del escurridizo Naylor. Y Cameron Bright, ese crío con cara de entre pasmado y poseído, inquietantemente parecido a Justin B****r ahora que se peina a lo emo, es el hijo inocente y maleable de Nick Naylor. Al niño le gustan las cámaras, y a veces es un poco irritante, pero es clave en un par de escenas importantes y da el pego de sobra. Con este reparto de secundarios, la calidad está garantizada, ¿no creéis?

El fruto del duro día de trabajo aumentando la tasa de mortalidad nacional: hipoteca pagada, tele de plasma, cervecita y el amor de un hijo.

Hay gente que dice que la frontera entre el bien y el mal es difusa, que es un mundo de grises. Por favor, ved esta película y descubrid que eso no existe. Bien es todo lo que llamamos bueno, y mal todo lo que llamamos malo. Nada más. El cómo llegamos a esas conclusiones, y por qué, es lo que cambia. Es lo que enseña esta película, y yo personalmente, lo siento mucho por todo el que piense así. Pero es un buen ejercicio mental, demasiado bueno como para dejarlo pa'luego.



jueves, 1 de septiembre de 2011

Pa'luego III: Four Lions

¡Hola gente! ¿Cómo ha ido el veranito? Espero que lo hayáis disfrutado tanto como yo. Está claro que si llevo casi dos meses sin aparecer por aquí ha sido, en parte, porque lo estaba pasando genial, y en parte porque la inspiración y yo no somos amigos cercanos, sino más bien como esos compañeros de clase o curro con los que a veces te encuentras por la calle o de juerga y hay buen rollito, pero con los que no te quedarías a hablar de tus problemas familiares. Pues hoy me la he vuelto a encontrar, así que mejor no dejarlo pa'luego, como otras veces.


Pues volvemos del veranito con una película un tanto extraña, pero con la que nos estuvimos riendo a mandíbula batiente desde el minuto 1. Se titula Four Lions, una comedia negra que trata de una célula yihadista durmiente en Sheffield, Inglaterra, compuesta por cuatro paquistaníes y un británico, entre los que campan a sus anchas la estupidez, la esquizofrenia, los delirios de grandeza, las paranoias, la desvergüenza y la magna ineptitud. Están buscando dar el gran golpe: un atentado que ponga de rodillas a Gran Bretaña y haga que los musulmanes sometidos de occidente se alcen. Pero es un poco difícil si, entre otras cosas, presentas tus comunicados con una caja de cartón cubriéndote la cabeza o te tragas sistemáticamente toda tarjeta SIM que cae en tus manos antes de usarla.


Detrás de la insistente estupidez y los ridículos resultados de los esfuerzos de nuestros casi entrañables terroristas, se esconden toneladas de diversión y algunos temas de debate muy interesantes, presentándolos al espectador tan de pasada que no tiene por qué caer en ellos si no lo piensa. ¿Por qué decides
volarte en un sitio lleno de gente? ¿Qué clase de gente lo hace? ¿Y sus familias? ¿La policía puede protegernos de una cosa así? ¿Cómo te haces terrorista? ¿Son todos los radicales terroristas? ¿Cómo están los musulmanes en occidente? ¿Se es buen musulmán si llevas una vida occidental o escuchas Lighhouse Family?

Medida de contra-información destinada a imposibilitar la identificación facial del sujeto. También resulta bastante ridículo.


Mención especial merece el director y
guionista del film, Chris Morris. Creo que es lo mejor de todo el conjunto. Morris es algo conocido por su papel de Reynholm en IT Crowd (en España, Los Informáticos) aunque ha hecho más trabajos como director y guionista. Para escribir el guión y prepararse para dirigir esta película, consultó durante dos años con expertos y académicos del mundo de la seguridad, agentes de policía, imanes musulmanes... e incluso pidió a un antiguo reo de Guantánamo su opinión acerca del guión; opinión que por cierto fue muy positiva, llegando a aseverar que no había nada en el texto verdaderamente ofensivo para los musulmanes británicos ni de cualquier otro sitio. Morris obtuvo un BAFTA por su trabajo, además de unos muy buenos resultados de crítica y público por un proyecto tan modesto. El resto del reparto son actores secundarios británicos de gran calidad aunque poco conocidos en España. Pero el entendido podrá encontrar a algunos de ellos en Syriana, Scoop o Centurión.

...Dancing in the moonlight! Yeah! Everybody is dancing in the mooolight!...


La película se estrenó en 2010, pero sólo en el Reino Unido y los Estados Unidos. Así que, ¡oh victoria! ¡Oh placer! Sólo podréis verla en
VOSE. Como debe ser. Si queréis saber cómo encajan una farmacia, una tortuga ninja, un kebap, una oveja, una pistola de agua y Chewbacca en una historia sobre terrorismo, no os podéis perder Four Lions.

martes, 7 de junio de 2011

Pa'luego II: "The Big Kahuna"

Hoy quiero hablaros de una de las mejores películas que he visto en mi vida. The Big Kahuna, o traducida al español, El Pez Gordo. Rodada en 1999, llegó a nuestras pantallas al año siguiente y, como suele ocurrir, pasó bastante desapercibida. En un país como el nuestro, víctima de la LOGSE y la telebasura, no es extraño que la gente prefiriera ver Al Diablo con el Diablo antes que este peliculón, pero afortunadamente toda persona razonable con la que hablo que ha visto esta película me da la razón: ¡es tremenda! No es muy larga (90 minutitos) y el doblaje es lo bastante bueno como para que los más perezosillos la veáis traducida, aunque como siempre recomiendo VOS.

La trama de la película es bastante sencilla: tres vendedores de una empresa se van a reunir en un hotel para preparar un evento de captación de clientes. Van tras uno en concreto, el "Pez Gordo", que podría proporcionarles el contrato del siglo. Pero lo importante no es la búsqueda de ese gran contrato que les traerá gloria y fama (bueno, o lo equivalente a gloria y fama en el trepidante mundo del lubricante industrial), sino las interrelaciones y vertiginosas conversaciones que se dan entre estos tres personajes, muy diferentes entre sí, que coinciden en la habitación del hotel. Chocan juicios y prejuicios, desencantos e ilusiones, sentimientos y razón, en un brillante guión capaz de captar la atención y mantenerla en todo momento, trufado de detalles, muy ácido en ocasiones e hilarante muchas otras veces. Sorprende la cantidad, calidad y profundidad de las reflexiones que se hacen sobre gran cantidad de temas (desde el mundo de las ventas a la fe, la madurez o la amistad) a pesar de que parezca que hablan de frivolidades.

La película está basada en la obra de teatro Hospitality Suite de Roger Rueff, que también elaboró el guión para la adaptación a la pantalla de su obra. Así, la película es prácticamente una obra de teatro que transcurre (salvo tres breves escenas) en la habitación del hotel y en la que sólo hablan los tres personajes principales. Recuerda mucho a La Huella y otras excelentes adaptaciones cinematográficas de obras de teatro, hasta el punto en que casi te parece estar mirando un escenario teatral. En mi opinión personal, Rueff también se inspiró un poco, queriendo o sin querer, en el clásico del teatro absurdo Esperando a Godot de Samuel Beckett. Aunque con menos trascendentalidad filosófica, la estructura de disponer al espectador a esperar junto con los actores a algo o alguien, cuando al final lo que resulta importante no es aquello que esperan sino la espera misma, es lo distintivo de esta obra de Beckett, y se ve perfectamente en El Pez Gordo. En otras palabras, lo importante es cómo se hace el camino, no llegar al destino. Guión y dirección: sobresaliente.

Los tres actores son:

Kevin Spacey es Larry Mann, un tipo audaz, inteligente, observador, hablador, mordaz hasta lo corrosivo, en sus cuarenta ya, y viendo cómo poco a poco se le escapa la posibilidad de triunfar, aunque mantiene su actitud de ejecutivo agresivo y cierta energía vital. Es compañero y amigo de Phil Cooper, con quien lleva trabajando años. Esta amistad es una de las fibras más importantes de la intensa maraña de relaciones que podremos ver. No te llega a dejar claro si odia o ama la vida que lleva y el mundo que le rodea, y es difícil saber si sus ácidas críticas son constructivas o fruto de resentimiento disfrazado de implacable agente de ventas. Larry es un personaje complejo que hace de motor de la trama. Para mí, una de las mejores interpretaciones de Kevin Spacey, que no dejará indiferente a nadie. Sobresaliente.

Danny Devito es Phil Cooper, el veterano del grupo. Divorciado, descreído, acercándose a los sesenta, habiéndolo visto ya casi todo, pone un contrapunto sosegado y más conciliador al beligerante Larry, al que atempera para que no acabe abrumando al joven Bob Walker. La idea que subyace bajo este personaje es que vivir deja mella, y Devito lo expresa a través de Phil rozando la perfección, hasta tal punto que hay veces que no parece que actúe, sino que hable por sí mismo. Es la interpretación más emotiva de la película, y de las que he visto de Danny Devito. Matrícula de Honor.

Peter Facinelli es Bob Walker, un joven recién graduado, recién contratado, recién casado y a ojos de Phil y Larry casi recién nacido. Su juvenil e inocente entusiasmo contrasta con la aparente apatía de Phil o el enérgico pero resentido empuje de Larry. Su fuerte religiosidad cimentará otro de los pilares de la película, pues Larry la toma un poco con él en este aspecto, lo que llevará a una de las situaciones clave de la historia. Durante la película se nota que Facinelli no es un actor de primera fila como Spacey o Devito, y su interpretación no está a la altura de la de sus dos compañeros; pero es suficientemente creíble y buena, ya que mantiene el tipo frente a dos pesos pesados. Notable.

Mención especial merece el monólogo que se puede escuchar al final de la película. Aunque no pertenece al guión de la obra, encaja perfectamente en el espíritu de ésta, y creo que no podría tener un final mejor. Se titula Wear Sunscreen (Llevad Protector Solar) y aunque hay algunas dudas sobre su origen, se atribuye a una columnista del Chicago Tribune llamada Mary Schmich. A partir de este artículo-monólogo Baz Luhrmann hizo una especia de canción con él; digo especie, porque no es ni siquiera hip-hop, sino música de fondo mientras se recita el texto. Aquí tenéis la "canción". Espero que cuando la escuchéis tengáis aún más ganas de ver este peliculón, que bajo ningún concepto podéis dejar pa'luego.

jueves, 19 de mayo de 2011

Pa'luego I: "The Invention of Lying"

¿Os imagináis un mundo en el que la mentira no existiera? ¿En el que todo el mundo dijera la verdad porque no pudiera decir otra cosa? ¿En el que en todo momento se dice lo que se piensa, y queda poco margen para la opinión o la imaginación? Éste es exactamente el transfondo que propone esta película, que pasó sin pena ni gloria en su momento. La película se titula "The invention of lying" pero aquí se tradujo como "Increíble pero falso".

Tanto la película como las ideas que hay detrás son muy frescas y originales, y llevan continuamente al espectador desde la risa floja por situaciones absurdas a las más profundas e inquietantes reflexiones acerca de la naturaleza humana y social, y nuestra forma de relacionarnos. Para empezar, en un mundo sin mentira como ese, ¡la tele no existe! No como la conocemos al menos: los únicos programas que hay son noticiarios y tipos que leen libros de historia frente a una cámara. A la hora de ligar, el empirismo radical y la inevitable sinceridad de la gente lleva a valorar exclusivamente la carga genética (aka estar bueno) y lo gordo de la... cartera, malpensadillos. Vamos, que una cita se decide en pocos minutos, rebajándonos aún más a los feos y parados la posibilidad de mojehejeem... de encontrar pareja estable. No hay forma de esconder debilidades y sentimientos, y la gente te dirá que te odia/desprecia/teme con la misma facilidad con la que te dan los buenos días o la hora. Pues en este mundo tan kantiano y a la par escalofriante, un tipo cuarentón, gordo, parado y mediocre descubre de pronto algo que podría revolucionar el mundo tal y como se conoce (o mejor dicho, se sabe) ¡LA MENTIRA! Imbuido por ese poder casi divino, se propone cambiar su suerte, y ya de paso y casi sin quererlo, la del mundo entero...

Ahora, a diseccionar la peli:

Ricky Gervais interpreta a Mark Bellison, nuestro simpático y levemente atocinado prota. Para los que no os suene, es ese actor británico que la lió parda en la ceremonia de los Globos de Oro, poniendo a parir a todos los presentes y parte de los ausentes y mordiendo con muy poco estilo la mano que le daba de comer, con el consecuente cabreo que se pilló con él la comunidad "joligudiense". Si bien no es la interpretación de su vida, digamos que lo hace bastante bien y que da la talla de sobra para lo que se le pide.

Rick Gervais diciendo a todos esos actores y directores podridos de dinero lo malas personas que son vistiendo su traje de 3,500$ y bebiendo un whiskey del bueno desde el escenario de la gala de los Globos de Oro. ¡Chupaos esa, peces gordos! Porque las contradicciones son para pobres y gente sin talento...

LO BUENO:

- Lo primero, como ya he dicho, lo creativo, potente y profundo de la idea de un mundo sin mentira, y lo bien desarrollado que está en todos sus detalles este mundo y las consecuencias que podría tener. Si eres capaz de meterte mentalmente en la peli, te la pasas a medio camino entre la hilaridad y la angustia. No es del todo cómodo pensar hasta qué punto dependemos socialmente de la mentira...
- El ritmo es bastante bueno, y la peli está al alcance de todo el mundo. Es más que entretenida y todo el mundo pasará un buen rato viéndola.
- Aunque los actores principales lo hacen medianamente bien, el aspecto interpretativo gana enteros con algunos secundarios y breves pero intensos cameos: genial Jeffrey Tambor (el suegro de Resacón en Las Vegas) en el papel de jefe, y grandiosos cameos de Jason Bateman como doctor (Juno), Philip Seymour-Hoffman como barman (La Duda) o Edward Nolan (American History X) como peculiar agente de la ley.

LO MALO:
- Un guión de amor insulso típico de peli romanticona americana, sobre todo el último tercio de la película, te agua en un charco de helado de chocolate a medio derretir lo que podría haber sido un peliculón si los guionistas hubieran usado una idea tan buena como la del primer mentiroso del mundo para algo más que el típico pastelón cursi romántico de peli de después de comer. Las dinámicas secundarias entre distintos personajes tienen mucho más jugo que la trama principal, y no se explota.
- Con la intención de hacer algo de "crítica social" se cae en cosas muy burdas. Por ejemplo, la crítica a la religión que se hace en un momento dado es de lo más simplón e infantil (aunque gracioso, lo admito). No es que yo sea religioso, sino todo lo contrario; me parece que se podría haber hecho mucho mejor, más elaborado, divertido y profundo.

Porque no hay cosa más solemne que casarse bajo la paternal mirada xerografiada de un tipo repeinado que sostiene dos cartones de pizza...

miércoles, 4 de mayo de 2011

Presentaciones y los "Pa' luegos"

¡Hola a todos! ¡Bienvenidos a "El arte muere"!

Soy JD, y he sido invitado por Xisco y Liam a participar en este blog con lo que me dé a mí la gana siempre que no haya cuestiones de fanatismo político o religioso. Como creo que nadie me tomará en serio si me da por intentar convertiros al credo druídico-odinista, me limitaré a escribir de pelis, música casposa y alguna fumada que otra si tengo el día creativo. Por supuesto, muchas gracias a Liam y a Xisco, dos muy grandes personas a las que conozco desde su más tierna infancia y más hormonal adolescencia, por dejarme participar en su proyecto. Espero poder aportar algo bueno a este blog, cuyo título es la expresión verbal de lo que le viene a la cabeza s cualquier persona con un mínimo de inteligencia y autoestima cada vez que se pone la tele o la radio. Por eso yo ya dejé de ponerlas hace tiempo. Así que si eres un "rEsHuLoN/a!!!!", si te gusta Justin Bieber o Bisbal, si piensas que Avatar es buena película, o aún tienes fe en el cine español, te aviso que esto no te va a gustar y que te has equivocado de blog; pero no pierdas la esperanza, pues sólo tienes que acabar la secundaria o educarte un poquito el sentido común, que el gusto viene solo.

¡Convertíos al odinismo! ¡Tenemos batamantas!

Entrando ya en fogones, os presento una sección de cine que me he inventado: los "pa' luegos". En el acervo popular, un pa' luego es ese trozo de comida que se te queda entre los dientes y que no sale ni con palanqueta (la sabiduría popular es mucho mejor que la LOGSE). "¿Y qué tiene que ver el cine con esa guarrada?", pensaréis. Pues es un tanto rebuscado, pero los paralelismos son innegables. Son esas películas que el colgao (me niego a usar la palabra friki: cuando tenía sentido yo era un orgulloso friki, pero ahora se usa para todo sin pensar en lo que significa) de tu colega siempre te recomienda y te dice que son cojonudas. Por supuesto, tu colega siempre sabe más que tú de cine porque mientras te matas a cubatas en un parking, él está en su sofá viendo pelis de noche y durmiendo de día. ¡Seguro que sabe más de cine que el jurado de los Goya (tampoco es tan difícil)! Entonces te quedas con el título y te dices a ti mismo que en cuanto tengas un poco de tiempo la verás, pero, aunque tu colega a veces te lo recuerda, no la ves, y cuando te pasas por cinetube no recuerdas el título porque no sale Angelina Jolie o DiCaprio y por ende no te han bombardeado con carteles y anuncios de esa peli los últimos tres meses. Así, como los pa'luegos, el recuerdo de cierta peli sobre algo interesante está siempre detrás, causando cierta molestia que no logras calmar. Pero ¡oh, sorpresa! cierto día que estás sin plan, llamas al colgao de tu compi y te pone esa peli. A él, como persona educada y de buen gusto a pesar de su camiseta de colorines y manchas y su aspecto desaliñado, no le importa ver de nuevo una peli que es BUENA y que tiene ALGO QUE APORTAR y da que pensar. Porque sí, es bueno tener a veces tiempo para pensar. El caso, que veis la peli y os flipa a ambos. Es una puta pasada de peli, mola mogollón, y no sabes cómo no le han dado un Oscar (bueno, sí lo sabes, pero te indigna igualmente). Te tiras esa noche entera debatiendo asuntos filosóficos importantísimos derivados de esa peli con tu colega y unos copazos, aunque a eso de las cinco de la mañana ya estéis hablando del sexo opuesto. Y después, te tiras dos semanas recomendando a tus amigos, familiares, compañeros de clase/curro/cola del INEM, conocidos y desconocidos esa película. Como sacar un pa' luego, ver estas pelis es un alivio inconmesurable, te sientes mucho mejor y aunque no queramos admitirlo, deja buen sabor de boca. A las tres semanas, tu colega cinéfilo te llama para recomendarte otro peliculón que iluminará tu vida, pero tú tienes plan esa noche, y examen la semana siguiente, y la comunión de tu primo... Y el ciclo del pa' luego vuelve a empezar...

Pa'luego: definición gráfica.

Mi intención es, después de esta ilustrativa ida de olla, recomendaros películas que de otro modo no veríais o que ya habéis visto pero no apreciado en su justa medida. Para no tener que repetirlo en cada entrada, os aviso de que cada peli recomendada en esta sección debe ser vista con un buen copazo en la mano (cualquier sustancia intoxicante/estimulante me vale, yo por ejemplo, prefiero cocacola al alcohol), compañía de gente inteligente y la mente abierta. Darán que hablar, lo prometo. Y así, que estas películas dejen de ser pa'luegos y se conviertan en parte de vuestra cultura y entretenimiento.

Encantado de estar aquí. ¡Espero que disfrutéis!
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